Pablo Ayala (Innovae): «Gipuzkoa necesita más inversión y empresarios en nuevas tecnologías» – Entrevistas Emprendedores

Pablo Ayala (Innovae): «Gipuzkoa necesita más inversión y empresarios en nuevas tecnologías» – Entrevistas Emprendedores

Foto D.V. - Foro Emprendedores Adegi

Foto D.V. – Foro Emprendedores Adegi

Entrevista a Pablo Ayala, CEO -Cofundador de la startup  Innovae Augmented Reality a y miembro del Foro de Emprendedores de Adegi,  realizada y publicada en el Diario Vasco.

Empresarios.Pablo Ayala , Fundador de Innovae Augmented Reality. Pablo Ayala ha creado en Donostia una firma decidida a revolucionar las empresas con aplicaciones de realidad virtual y aumentada.«Hay empresas con departamentos de innovación que no innovan y al revés…»

De pronto apareces en el interior de un hangar. Hay una aeronave a un lado y máquinas enormes al otro; te acercas a ellas y con un mando les pides información real sobre su estado, información que se despliega frente a tus ojos. Después te quitas las gafas y vuelves a la realidad: estás en la empresa Innovae Augmented Reality, en San Sebastián. La empresa es real, al igual que la que hemos visto a través de las gafas de inmersión virtual, que son una herramienta que comercializa esta firma tecnológica creada por Pablo Ayala hace alrededor de dos años tras más de doce generando soluciones innovadoras para múltiples campos. Este ingeniero informático está actualmente viviendo un momento de ebullición y crecimiento tras años en los que la crisis económica ha puesto el freno a las nuevas tecnologías.

–Con estas gafas el director de una empresa no tendría que bajar a planta. Vería las máquinas

desde su despacho. –Y no tendría que llevar las máquinas a una feria con el coste de transporte que supone. Creamos un clon de las instalaciones, de las máquinas, que puede incluir información en tiempo real de su estado y el empresario se lleva las gafas.

–Y eso sería realidad virtual. ¿Y la realidad aumentada?

– Con realidad aumentada puedes ver las máquinas también, pero sin ‘transportarte’ a un espacio completamente virtual. Por ejemplo, tengo un catálogo, utilizo una tablet y con la cámara de la tablet apunto al catálogo y me aparece un 3D al que me puedo acercar con la cámara. Combina vídeo con 3D. Estas tecnologías se han utilizado tradicionalmente en el ámbito del marketing, la comunicación y el apoyo a la venta directa. La pequeña revolución en la que nos encontramos ahora es que las estamos aplicando en otros procesos críticos de las empresas, en la Industria 4.0, en diferentes ámbitos: en el apoyo al mantenimiento de máquinas, utilizando unas gafas de realidad aumentada para que tú puedas ver cómo vas reparando la máquina a la vez que lo haces, por ejemplo. O también podemos mandar los datos que genera una fábrica a un reloj…

– Vale, yo veo claramente cómo funciona tras usar las gafas. Pero hasta que no me las he puesto me costaba visualizarlo. ¿No es difícil ser empresario en un sector en el que la demanda puede ser inexistente por simple desconocimiento del producto?

– Pero nosotros siempre hemos trabajado así, teniendo que despertar una demanda latente…

– ¿Y no es agotador como empresario?

– Sí, puede ser agotador, pero tiene sus claves. Cuando un mercado madura y hay mucha gente que ofrece lo mismo que tú, el principal argumento de venta sería el precio y quizá el servicio, ya que no existirían elementos diferenciadores en el producto. Si en lo que tú ofreces hay algo completamente diferencial y que puede cubrir una necesidad, buscando un tipo de cliente específico que pueda sacarle provecho la demanda se va generando poco a poco. Digamos que trabajas en parte como un evangelizador acerca de la tecnología, tienes que hacer una labor muy didáctica y tienes que entender el negocio de tus clientes y cómo les puedes ayudar con tu tecnología y productos, porque muchas veces tienes que hacer algo que no se ha hecho todavía y que no está demostrado que vaya a funcionar.

– Y vender conceptos complejos.

–Sí, pero cuando lo ves tan claro y entiendes cómo funcionan algunas cosas en las empresas y ves que se pueden mejorar muchísimo… Lo cuentas y no se lo creen, pero vas poco a poco, haces un piloto para ir demostrándoles que las hipótesis se cumplen y cuando llegas al final del camino el cliente se queda encantado. – ¿Entre qué tipo de personas o empresas encuentra más receptividad? – La verdad es que no hay un patrón o un perfil. Incluso hay empresas que tienen un departamento de innovación y que no están innovando y empresas que no tienen departamento de innovación cuyo departamento de marketing y ventas hace cosas súper innovadoras. Es dar con las personas y las empresas. – ¿Cree que este sector, el de la innovación tecnológica, puede estar creando otro nuevo cinturón de empresas en Gipuzkoa? –No, creo que aquí estamos a la cola en lo referido a la creación de empresas basadas en nuevas tecnologías… Si ahora hay un polo en el Estado en que se estén generando mas startups en este sentido es en Barcelona. Aquí hemos perdido un poco el tren, necesitamos más emprendedores y más inversión para apoyarles.

– Han realizado trabajos para marcas conocidas, pero de otras comunidades. ¿No hay empresas vascas innovadoras?

– Sí, también. Ahora mismo estamos trabajando en varios proyectos muy innovadores con una empresa de Gipuzkoa del sector de la máquina herramienta y con una ingeniería vizcaína.

– ¿Cómo es trabajar aquí?

– Sería una mezcla de consultora de negocio y de empresa de vídeojuegos. Primero tenemos que averiguar cómo aplicar nuestros productos para generar eficiencia o mejorar los resultados de un negocio,y, posteriormente, producir contenidos 3D, y programar la interacción de los usuarios.

– Parece bonito este sector.

– A mí me encanta. Me gusta mucho trabajar en esto y el tiempo se me pasa volando.

– Ha creado varias empresas. ¿Nunca ha tenido inquietud por trabajar por cuenta ajena?

– Nunca. No sirvo para ello. Prefiero emprender.

– ¿Pese a las dificultades?

– Sí, que las tiene y más con el sarampión que hemos pasado todos con la crisis.

– Tampoco se han librado.

– No, es que ha afectado en todo y de una forma muy impactante porque ha habido una congelación de la actividad durante tres o cuatro años. Sin embargo, en 2015 el sector ha crecido muchísimo; hasta el punto de que cuando creamos esta iniciativa, desarrollar comercialmente España no era lo más importante –estábamos muy centrados en UK y México– y ahora estamos viendo que solo con lo de aquí no damos abasto. Y que siga así…

Entrevistas Emprendedores: Miguel Ángel Carrera: «La industria científica es maravillosa, pero hay que tener mucha paciencia»

Entrevistas Emprendedores: Miguel Ángel Carrera: «La industria científica es maravillosa, pero hay que tener mucha paciencia»

 Miguel Ángel Carrera, AVS . Foto cortesía D.V.

Miguel Ángel Carrera, AVS . Foto cortesía D.V.

Entrevista a Miguel Angel Carrera, CEO -Cofounder de AVS Added Value Solutions y miembro del Foro de Emprendedores de Adegi,  realizada y publicada en el Diario Vasco

Added Value Solutions (AVS) es una empresa del futuro enclavada en la Elgoibar del presente. Tanto es así, que a su director general y uno de sus tres creadores, Miguel Ángel Carrera (Vitoria, 1974), no le cambia la cara cuando le propones que fabriquen una espada láser. Es más, ríe y contesta: «Todo es ponerse». Esa confianza en sí mismo y en sus compañeros, Jon Osoro y RicardoDiego, les sirvió para dejar hace diez años sus empleos en Tekniker e Ideko, respectivamente, y lanzarse a crear una firma que hoy trabaja con la NASA, el acelerador de partículas (CERN) o la Agencia Espacial Europea. Sus productos (merece la pena visitar su web) son, sencillamente, los mejores de un mundo, reconoce Carrera, repleto de frikis brillantes.

– ¿Cómo y por qué alumbran AVS?

-Jon y yo, que somos o al menos éramos muy buenos, habíamos cumplido un ciclo, queríamos otras metas

-Ser bueno no garantiza nada.

-Es verdad, además estábamos recién hipotecados. Pero salvo la verguenza de fallar, sobre todo ante la familia, pensamos que siempre podríamos trabajar en otro sitio.

-Me falta el tercer mosquetero.

-El tercero es Ricardo Diego, un fenómeno al que conocía el padre de Jon, que por cierto ha sido una eminencia en Danobat. Somos absolutamente distintos. No nos parecemos ni en la forma de ser, ni en la de disfrutar de la vida, ni en los amigos… Yo, urbanita total; Jon, casero, que ordeñaba las ovejas antes de ir a Tekniker; y Ricardo, también distinto. Pero en el trabajo lo tenemos claro. Ni una bronca en diez años y un respeto de la leche entre nosotros.

-¿Cuál era el desafío?

-Ser proveedores llave en mano de grandes retos de instrumentación científica. Y aquí estamos, haciendo cosas difíciles en entornos difíciles, como el espacio, el vacío o bajo radiación o en criogenia. Lo hemos logrado, compitiendo con 40 personas desde Elgoibar contra empresas, la más pequeña, de 4.000. Es el puro estado del arte. Lo que hacemos es siempre la primera vez que se hace en el mundo.

-¿Hay compañías parecidas a la suya entre sus competidores?

-No. Lo más parecido es una compañía pequeñita en el estado de Nueva York. El resto son gigantes.

-Pero no empezarían trabajando para el CERN, ¿no?

-Claro. Empezamos haciendo diseño de máquina-herramienta, sobre todo para Danobat y Bost, y poco a poco esa actividad ha ido perdiendo peso hasta suponer menos del 30%.

-¿Quién le iba a decir en 2006 que su empresa fabricaría un brazo robótico para recoger muestras en un asteroide, eh?

-Ni de coña. Quién me iba a decir que desde 2012 en AVS hablamos todos los martes con la NASA. Es ya una rutina. Y así vamos a estar hasta 2019.

-¿Ha costado mucho?

-Imagínese. Hemos viajado mucho, sobre todo yo. Han sido años volando por el mundo, diciendo que lo podíamos hacer, con una presentación sin una puñetera foto ni nada… Y ahora tenemos proyectos preciosos que podemos enseñar a quien sea.Con la crisis se vio que no había trabajo seguro aún en una empresa de 200 años

-Además empezaron y al poco tiempo estalló la crisis…

-Pero en cierto modo eso nos ha ayudado.

-¿Por qué?

-Hemos podido captar mejor el talento. No quiero decir que hayamos contratado barato, sino que con la crisis se vio que no había trabajo seguro aún en una empresa de 200 años. La crisis nos equiparó en seguridad con cualquier otro.

-¿Se llevaron a los valientes?

-Sí. Además, cuando emprendes tu presión es el qué dirán. También tu familia. Los tres éramos jefes y reconocidos en nuestros trabajos y dimos el salto.

-¿Cual es su misión en la compañía? ¿A qué de dedica?

-A todo. Si le digo que acabamos de contratar a una persona para recursos humanos… Llevo las direcciones comercial, estratégica, de I+D, recursos humanos, márketing… (ríe). El más tonto de los tres era yo. Jon y Ricardo, que son buenísimos, llevan las direccciones industrial y de mecatrónica. Yo no he conocido ni en clientes ni en competidores a dos tíos mejores que ellos.Cuando emprendes tu presión es el qué dirán

-¿Es cierto que es difícil encontrar ingenieros en Gipuzkoa?

-Sí. Hay un problema de concepto. Los ingenieros ahora quieren gestionar personas, no ser técnicos. En AVS yo quiero que puedan ser técnicos toda su vida y que ganen como el mejor gestor. En las escuelas de ingeniería a nosotros nos vienen a ver cuatro y a CAF, cuatrocientos. En AVS, si quieres ser un friki toda tu vida te vamos a dar todos los retos del mundo en cacharrería difícil; y vas a trabajar con los mejores de EE UU, Japón o la India.

-Creo que ahora quieren empezar a producir en serie, ¿verdad?

-Sí. Es el siguiente salto. Nuestra estrategia era esa, pero había que encontrar el qué. Nuestra ventaja es que hacemos cosas complicadas y, de vez en cuando, tenemos la suerte de hallar posibles productos. Trabajamos en una atalaya. La industria de la ciencia es maravillosa, pero hay que tener mucha paciencia. Ahora vamos a hacer una parte de unas máquinas para diagnosticadores médicos para una empresa británica. También haremos una parte de unos satélites de telecomunicaciones. Y también hemos diseñado unas grandes estructuras para aceleradores. No es el camino corto, pero es el camino. Ahora tenemos que seguir en la atalaya generando confianza hasta encontrar el producto que nos saque de pobres.

-¿Ve factible un salto en Euskadi de la industria pesada a la industria científica o técnica?

-A lo mejor me meto en un jardín. Si te crean como ingeniero para producir para otros harás eso siempre, como persona y como país. Está bien, por que hay que dar trabajo a mucha gente, pero tiene que haber de todo. De todo es de todo.Ahora tenemos que seguir en la atalaya generando confianza hasta encontrar el producto que nos saque de pobres

-¿De dónde son sus proveedores?

-El más lejano, de Tolosa. (Ríe)

-¿Qué le sugiere la línea de 200 millones del Gobierno Vasco para innovación? ¿Es necesaria?

-Sí, pero el diablo está en los detalles. Que no te obliguen a trabajar sí o sí en la industria 4.0 o con un centro tecnológico. El dinero está barato, así que lo más importante son los avales. Pero cada empresa tiene necesidades distintas. No sé, es muy complicado. Imagínese que te vienen CAF, Ibarmia, un atunero y AVS. ¿Cómo hago una línea de financiación para todos? Lo mejor es no coartar la investigación y que sea abierta.

-Acaban de recibir el Premio Nueva Empresa de Gipuzkoa de Adegi. ¿Sirven estos galardones?

-Sirven, y mucho. Nos han llamado muchos amigos, muchos proveedores y muchos clientes. Necesitamos a todo el mundo motivado, así que ¡guay!

Entrevistas Emprendedoras: Concha Vidales (Dna Data): «Esta empresa la componemos solo mujeres y no es casualidad»

Entrevistas Emprendedoras: Concha Vidales (Dna Data): «Esta empresa la componemos solo mujeres y no es casualidad»

Concha VidalesEntrevista a Concha Vidales, CEO -Cofundadora de la startup biomédica Dna Data y miembro del Foro de Emprendedores de Adegi,  realizada y publicada en el Diario Vasco.

Empresarias. Concha Vidales, Directora Ejecutiva de Dna Data.Forman parte de la nueva industria de Gipuzkoa, la biomédica y científica. En su caso, las piezas con las que trabajan son el ADN de las personas. «La implicación con cada cliente es muy grande. No somos un supermercado de pruebas genéticas»

«El día a día aquí es trepidante», confiesa Concha Vidales. En el interior de su empresa, Dna Data, seis mujeres y varias máquinas descifran decenas de muestras de ADN. Buscan y estudian enfermedades genéticas y lo hacen sin olvidar una consigna: el factor humano. Vidales y su socia, Itziar Zubillaga, llevaban más de diez años inmersas en el mundo de las enfermedades genéticas en un reconocido centro médico guipuzcoano cuando vieron la necesidad de crear una firma biomédica dedicada al diagnóstico molecular de estas enfermedades. Hoy realizan diagnósticos especializados de alto valor añadido que por su escasa prevalencia o su gran complejidad los centros médicos externalizan. Detectan patologías cardiológicas, neurológicas, oftalmológicas o las dermatológicas… Y, por supuesto, son una empresa.

– Con todos los servicios que ofrecen, ¿ la gente les viene directamente a pedir pruebas genéticas para detectar enfermedades?

– No. Las pruebas que hacemos están orientadas a enfermedades muy complejas que se ven en los hospitales, y los pacientes nos llegan siempre a través de un especialista de un hospital que es el que hace la petición. En el caso de los particulares, suelen venir o bien para pruebas de parentesco, para una determinación de un sexo fetal o para consultas de asesoramiento genético, que también tenemos. Porque la gente a veces está muy perdida, imagínese igual hay una enfermedad genética en la familia y no saben muy bien qué es lo que tienen que hacer, sobre todo en caso de embarazo, y suelen llamar para que les orientemos.

– En un sector tan de futuro como el de la genética, ¿me podría avanzar alguna novedad que tengan entre manos?

– ¿Sabe qué pasa? Que siempre estamos haciendo cosas nuevas. Constantemente. Una de nuestras características más diferenciadoras es que trabajamos a la carta. Intentamos diferenciarnos de las grandes compañías, que se han convertido un poco en supermercados de pruebas genéticas, personalizando la labor para cada paciente. De acuerdo a lo que necesita el cliente le asesoramos sobre la prueba genética más adecuada e incluso a veces sobre la técnica más adecuada.

– Tenía un buen puesto de trabajo en una clínica privada. ¿Por qué decidió arriesgarse a montar una empresa?

– Llevábamos muchos años trabajando la genética cuando decidimos crear la empresa. Mi socia, Itziar Zubillaga, y yo estuvimos más de diez años en Policlínica Gipuzkoa, donde desarrollamos un Servicio de Genética Molecular. Con los años fuimos observando la necesidad de realizar diagnósticos más precisos y cada vez más automatizados que pudieran abaratar los costes y dar una solución rápida y fiable sobre todo en el campo del diagnóstico prenatal. Y pensamos que, por nuestra experiencia, era importante meternos en el mundo de la investigación ( han creado una unidad de I+D+i) y mejorar esos aspectos.

– Cuénteme cómo transcurre un día normal en una empresa de este tipo. Qué es lo primero que hacen.

– Llegamos hacia las ocho de la mañana y lo primero que hacemos es una reunión con todo el equipo técnico para valorar y priorizar el trabajo más urgente.

– ¿Todos los días hacen esta reunión?

– Sí. Porque aunque haya una planificación, el día anterior ha podido llegar algo urgente, como puede ser una muestra prenatal de una mujer que está esperando el resultado de un estudio genético para decidir si sigue adelante o no con su embarazo, por ejemplo. Y, claro, a esas cosas hay que darles una prioridad máxima y si tenemos que trabajar el fin de semana trabajamos. Todo el personal sabe la historia clínica del paciente, conoce de dónde viene, cuáles son sus circunstancias y eso hace que la implicación sea mayor a la hora de resolver el diagnóstico.

– No hubiera pensado que se atendiera tanto a las circunstancias del paciente. El mundo médico parece desde fuera más frío.

– No creo que lo sea, una cosa es que se mantenga la calma, porque si no iríamos todo el día corriendo por los pasillos, pero es un sector muy humano y yo creo que todos los profesionales se implican mucho para que las personas tengan una respuesta lo más rápida posible.

– ¿Qué cree que se podrá llegar a hacer en el futuro?

– Creo que el avance más importante tiene que ser el abaratamiento de los costes de la maquinaria y de los reactivos. Ahora mismo es lo que encarece las pruebas. La gente tiende a pensar que estas pruebas son caras porque nosotros ganamos mucho, pero realmente eso no es así, es que el material que se utiliza es carísimo.

– ¿Cuántas personas componen su empresa?

– Seis.

– Y todas mujeres. ¿Casualidad?

– No. Es una apuesta personal de mi socia y mía. Durante todos los años que llevamos trabajando en esto hemos visto que a pesar de que las mujeres estamos en todos los sectores de la sociedad, universidades y otros espacios, esa presencia no se refleja después en los puestos de responsabilidad. Aparte, veíamos que nuestro mundo, que es muy tecnológico, nos hacía trabajar muchas horas y era muy difícil compaginar la vida personal con la vida profesional. Queríamos tener una empresa que, primero, fuera horizontal, en la que todo el mundo tuviera una implicación y un grado de responsabilidad similar, y luego que las personas pudieran compaginar su vida personal con su vida profesional, que si tienen cualquier necesidad, puedan cubrirla.

– ¿Y qué tal se lleva en la práctica?

– Muy bien. Las personas que están aquí trabajando están muy implicadas en este proyecto, yo creo que les gusta la forma de trabajar, no hay que exigirle a nadie cumplir un horario ni que sea responsable porque están todas implicadas y agradecen el hecho de poder compaginar la vida personal con la laboral.

– ¿La crisis le afecta al mundo de las pruebas genéticas o es un islote?

– Le afecta. En el sentido de que los hospitales a veces se quedan sin fondos, los pagos se retrasan y en ese sentido sí nos afecta.

– ¿Qué diría que es lo mejor de su trabajo?

– Cuando puedes ofrecer una solución a pacientes que vienen ya desanimados. Poder darles respuestas.

Entrevistas Emprendedores: David Martínez (Lukan Gourmet):«La gente auténtica hace que el engranaje de una empresa funcione»

Entrevistas Emprendedores: David Martínez (Lukan Gourmet):«La gente auténtica hace que el engranaje de una empresa funcione»

David Martinez, fundador Lukan GourmetEntrevista a David Martinez, CEO -Fundador de la empresa Lukan Gourmet y miembro del Foro de Emprendedores de Adegi,  realizada y publicada en el Diario Vasco.

Empresarios. David Martínez, fundador y gerente de Lukan Gourmet,  elabora precocinados dentro de la denominada ‘quinta gama’. «Este es un sector muy cruel, pero es muy importante ser fiel a tu decálogo de valores». «No sé cómo es el empresario tipo aquí, pero el que aguanta los tiene bien puestos»

Tiene que ser complicado trabajar en la empresa de David Martínez cuando ronda el mediodía. Un intenso aroma a paella impregna su despacho ubicado en la planta superior de un amplio pabellón de Hernani en el que se ha instalado hace apenas unos meses, la última parada en la fructífera trayectoria empresarial de este donostiarra que ha pasado por Japón, donde trabajó con un conocido chef catalán, Estados Unidos o Latinoamérica. David Martínez (San Sebastián, 1976) dirige Lukan Gourmet, que elabora y comercializa productos alimentarios, o precocinados; un sector que describe como muy competitivo y en el que se mueve con una brújula: los ‘sabores madre’ que conoció en su casa

– También es ingeniero técnico, trabajó en una empresa de frigoríficos, y tiene un máster en comercio exterior. Digame, ¿por qué desembocó en el mundo de la gastronomía?

– Pues yo creo que porque no me llenaba nada de lo demás. Y después de muchas vueltas conociendo otras culturas gastronómicas y trabajando también en otras áreas, lo que sabía es que quería volver a Donostia y hacer algo alrededor de la gastronomía. Yo siempre he sido un poco el que cocinaba en la ‘soci’, en casa… En mi casa mi madre, mi abuelo, nos han metido mucho el tema del gusto y el sabor, y al final si te crías en una familia en la que el núcleo es un poco la cocina, esos sabores madre, que digo yo, los llevas dentro. Y dije, bueno, pues voy a hacer de mi afición una profesión y ahí la lié (ríe). Empecé con Kanpai, una tiendita delicatessen en la Parte Vieja (antes, con 22 años, ya regentó el bar Arrai Txiki). El proyecto de Kanpai era mucho más ambicioso –tienda con restaurante, lo que se lleva ahora, con opción a catar vinos, racioncitas…– pero empecé con algo pequeñito. Algo pequeñito que se fue haciendo más grande. A los cuatro años, en 2009, cogimos un pabellón en Martutene para hacer platos precocinados. Y fue bien, hasta que en 2011 llegó la crisis, y todo paró de golpe.

– Y era era la segunda embestida, la que cogió a traición.

– Después de las navidades, enero es generalmente malo y febrero también, pero no se recuperó en todo el año. Fueron dos años de caídas, hasta que en 2013 y 2014 nos estabilizamos. 2015 hemos subido y 2016 va a ser la leche (ríe). La verdad es que han sido unos años de locura. El pasado verano vinimos a este pabellón de Hernani. Nos hemos trasladado conscientes de los errores.

– ¿Por qué lo dice?

– En este sector, que es un sector muy, muy competitivo y muy cruel, o te quedas en muy pequeño, en tiendita, o lo haces grande. Y nosotros nos quedamos en la mitad. En estrategia empresarial, cuando viene la crisis, los de la mitad son los que vuelan. No teníamos una capacidad muy grande y no podíamos ser competitivos siendo además siempre muy fieles a una estrategia de valor: la buena  calidad. No concebíamos hacer toneladas de algo barato que se vendiera, yo creo que tienes que respetar tu decálogo de valores e intentar ser fiel a él pero desde el principio hasta el final. Ahora hemos aumentado la producción con la misma calidad y podemos dirigirnos a clientes más grandes.

– ¿En qué productos se han centrado?

– En el tradicional, que se consuma en casa: cremas y legumbres, pastas, guisos, carrilleras, albóndigas, pimiento relleno, salsas que vamos sacando… Al principio, cuando empecé con la tienda pusimos una oferta un poco diferente porque el momento yo creo que sí lo pedía. Ya había carniceros y tiendas que hacían ensaladilla, croquetas, san jacobos… Y yo quería hacer endivias al cava, faisán, solomillo relleno… Muy rico para el fin de semana, pero el martes te venían a por lentejas y no tenías. Así que a día de hoy nos hemos hecho un hueco en la oferta de producto tradicional con sabor de casa que vendemos a tiendas y a la hostelería.

– Al cocinero se le conoce más por su faceta de cocinero que de empresario. ¿Cómo es el empresario de la cocina?

– No creo que haya un empresario tipo. ¿Sabe qué pasa? Que en la quinta gama hemos aparecido desde el carnicero que fue creciendo y se puso a cocinar albóndigas en salsa, hasta el agricultor que empieza a cocinar unas verduritas, el cocinero que deja el restaurante o el inversor. Y no sé cuál es el empresario tipo de origen. Lo que sí sé es que el que a día de hoy aguanta, es que los tiene bien puestos. Tienes que ser un liante nato, tienes que tener capacidad de aprendizaje muy grande para seleccionar, saber ofrecer y tirar aguantando en este mercado tan competitivo con éxito.

– Por suerte para usted, fuera de aquí se compra mucho envasado.

– Cada vez más. Una de las cosas que nos ha hecho permanecer y ser cabezones es el hecho de que los indicadores dicen que la quinta gama es el futuro.

– Por cierto, le vi la mañana del día de Nochebuena en el Boulevard, fuera de la tienda Pantori, dando a probar una salsa de pimientos. ¿Además de dirigir hace las recetas?

– Sí, me gusta estar en contacto con la calle, estar con la gente y ver cómo reaccionan a un producto. Pero es un trabajo en equipo. El equipo muchas veces hace modificaciones, más que nada para agilizar la producción. Cuando se hace una cosa se prueba entre todos, pero quizás el que trae la información de fuera y dice vamos a trabajar en esta línea soy yo. Al final es el público el que te va empujando diciéndote saca esto saca lo otro.

– ¿Cómo es esta empresa?

– Es familiar. Trabajamos aquí con lo que me enseñó mi madre –Rosa Sánchez–que trabaja con nosotros y es el alma mater de esto, nunca mejor dicho. Sin ella esto no habría funcionado. Me vino a ayudar hace cinco años. Y luego está mi socio, que además es mi amigo, Javier Yeregui. Al final todo el espíritu que transmite una persona muy especial como es mi madre, en cuanto al equipo, en cuanto a las recetas, en cuanto al sabor… eso hace que el engranaje funcione. Cuando hay gente auténtica dentro de los equipos, todo fluye más y es mejor.

Entrevistas Emprendedores: Cesar Casajús (Whec): «Es frustrante tener un buen producto y que no se conozca»

Entrevistas Emprendedores: Cesar Casajús (Whec): «Es frustrante tener un buen producto y que no se conozca»

Cesar Casajús

Cesar Casajús, CEO Fundador de Whec

Entrevista realizada y publicada por el Diario Vasco.

Empresarios.Carlos Casajús, Director General de Whec. Tras varios años en la industria farmacéutica, en 2014 César Casajús dio el salto al mundo de la empresa con una firma que elabora soluciones naturales para mejorar la salud. «Soy un fiel defensor de que hay que gestionar la salud antes que la enfermedad»

«Soy un convencido de que primero hay que gestionar la salud antes que la enfermedad». Con esta premisa y tras varios años trabajando para la industria farmacéutica, César Casajús decidió crear hace poco más de un año una empresa que, con el nombre Whec (Wellness and Health European Company) y ubicada en San Sebastián, desarrolla productos de base natural destinados a mejorar la salud en varias de sus facetas, desde la cognitiva hasta la sexual. Una apuesta por el autocuidado que, sin embargo, se ha topado con un hándicap: el desconocimiento o la falta de costumbre en nuestra sociedad de consumir este tipo de complementos, «comunes, en cambio en otros países como Reino Unido, Alemania o Estados Unidos».

– La vida de muchos empresarios suele ser a menudo agotadora. ¿Sus productos le ayudan a usted como gerente? O, ya sabe, ‘en casa del herrero, cuchillo de palo’.…

– Sí, evidentemente soy consumidor y me ayuda mucho. En la práctica es muy difícil que a través de una dieta sana y equilibrada cumplamos con todos los requerimientos de nutrientes que necesitamos diariamente para funcionar a pleno rendimiento. Es así. Incluso con las vitaminas nunca llegamos a consumos diarios recomendados altos. Y en función también de cómo esfuerces tu cuerpo necesitarás más. Así que elaboramos productos de base natural y en función de a dónde nos queremos dirigir hacemos una combinación de ingredientes: de vitaminas, minerales, antioxidantes… Tenemos productos para deportistas, para la memoria, para el control de peso, antiaging, anti-caida de cabello…

– Lamenta que uno de los mayores problemas que afronta como empresario es el desconocimiento de su producto.

– Absolutamente. No vendemos lo que querríamos no porque los productos no sean buenos, porque la gente que los consume sigue consumiéndolos e incluso, y esto me hace especial ilusión, nos mandan emails comentando lo mucho que les han ayudado, sino porque somos una microempresa, con medios limitados y nos cuesta darnos a conocer, llegar al público. Por muy bueno que sea tu producto, si no te conocen es imposible vender. Y ese es nuestro problema. Nosotros no somos una gran empresa que podamos hacer anuncios en televisión, eso sería muy fácil y enseguida llegaríamos al mercado. Sin embargo, luego veo que la gente que empieza a consumir los productos nos dice cosas como, por ejemplo, con Regenerox, que es un producto con antioxidantes y vitaminas que se recomienda tomar a partir de los treinta años para compensar el envejecimiento celular, nos dicen les ha dado más fuerza en las uñas, en el pelo. O que el niño tomó nuestro jarabe para la memoria y que ha aprobado los exámenes; que, evidentemente estudiaría, pero no tuvo carencias de omega 3 o de aminoácidos, que son importantes para tener una memoria y un cerebro activos, y eso me reconforta.

– Tiene que ser frustrante tener un producto que, como dice, funciona y que no se conozca.

– Sí, es frustrante tener un buen producto y que no se conozca. La clave sería anunciarnos en los programas de la tarde, pero cuesta cientos de miles de euros. Sólo se anuncian ahí las grandes empresas.

– Aún así, Gipuzkoa parece un buen lugar para una empresa de su tipo, con la importancia que se le da a la salud aquí.

– En general la gente aquí sí que se cuida más, y en ese sentido somos bastante europeos, pero todavía nos falta dar ese paso que han dado en países como Reino Unido, Alemania o Estados Unidos en materia de autocuidado, de preservar la salud y cuidar el bienestar. En general, cuanto más al norte, más propensión hay a este tipo de productos.

– Dar el salto de una gran industria farmaceutica a una empresa pequeña no habrá sido fácil.

– Ha sido salto por una parte hacia más y por otra hacia menos. Yo era gerente territorial y en mi unidad de negocio gestionaba alrededor de 14 millones de euros y equipos de diez y quince personas. En este sentido, en cuanto a la tarjeta de presentación, tengo ahora mejor puesto; pero en cuanto a mi cometido, de gestión de personas y de negocio, pues evidentemente he ido a una empresita muy pequeña. ¿La ventaja? Yo soy parte de este negocio. ¿Por qué me metí en esto? Porque soy un fiel defensor y un convencido de que tenemos que llevar una gestión de la salud más que de la enfermedad. Los medicamentos son absolutamente importantes y necesarios, pero tenemos que intentar estar sanos, sentirnos bien y no ponernos enfermos. Al final es cómo te planteas la vida. Y yo me planteé eso y me dije: ¿por qué no nos lanzamos a montar un negocio con productos que puedan ayudar a muchas personas a sentirse bien, a encontrarse bien durante mucho tiempo?

– Ahora que usted está aguantando el tirón como empresa que acaba de arrancar ¿qué le diría a alguien que decidiera salir al mercado con un producto novedoso como los presentados por Whec?

– Que tenga mucha fe en lo que hace y mucha perseverancia. ¿Todo lo demás? Por añadidura. Si tu producto es infinitamente mejor que el de la competencia pues lo tendrás más fácil, pero si no perseveras vas a morirte, porque no lo vas a dar a conocer el primer día, a no ser que tengas un golpe de suerte. Así que tienes que perseverar, perseverar y perseverar. Ser muy constante. Luego, evidentemente, ¿que te ayuda? Pues si tienes un partner, un socio que te apoya financieramente, fenomenal. En nuestra empresa, en febrero entró como socio el Gobierno Vasco con un 10%. Y, evidentemente, también es necesario conocer el mercado donde te metes y aportarle algo.

– ¿Con nueve productos ya comercializados ha llegado el momento de plantarse?

– No. Ahora vamos a sacar un chocolate sin azúcar que lleva dentro incorporado un montón de ingredientes muy relacionados con la mejora de la memoria. Y unas gominolas, también sin azúcar, para el desarrollo cognitivo. Están enfocados a a niños y estudiantes.

– ¿Tiene esperanza de que vayamos a cuidarnos más o mejor en el futuro?

– Soy muy optimista, porque es tendencial. Hace 15 años yo creo que muy poca gente hacía deporte, muy poca gente se cuidaba y muy poca gente era consciente de la importancia de estar bien. Y ahora somos más conscientes, queremos vivir más años y con una buena calidad de vida, y eso pasa por cuidarte, por hacer algo de deporte, un deporte sano que no sea ultracompetitivo, y por ser un poco optimista. Que el tema de ser optimista y ser feliz también ayuda

Entrevistas Emprendedoras; Errotu Taldea: «Ser especialista en algo novedoso no basta para abrir una empresa»

Entrevistas Emprendedoras; Errotu Taldea: «Ser especialista en algo novedoso no basta para abrir una empresa»

Miren Muñagorri y Marijo Moreno

Miren Muñagorri y Marijo Moreno

Reproducimos aquí la entrevista a Miren Muñagorri y Marijo Moreno (Errotu Taldea), miembro del Foro de Emprendedores de Adegi, realizada y publicada por el Diario Vasco.

Empresarias. Miren Muñagorri y Marijo Moreno. Estas arquitectas han creado una firma para mejorar los entornos de las personas con demencia tras detectar una necesidad creciente en Gipuzkoa. «Lo que hacemos es adapatar espacios para minimizar el impacto de la enfermedad en las personas mayores», 

El hilo musical un poco alto, la reverberación de las conversaciones, los destellos plateados de las mesas de aluminio. Las gruesas juntas de dilatación del suelo, el color de una pared, la pesada puerta en una esquina. Estos detalles probablemente no signifiquen nada para los clientes de la cafetería donde encontramos a Miren Muñagorri y Marijo Moreno. Pero para ellas, sí. Y para muchos más guipuzcoanos de los que sería deseable, también. El diseño y la organización de una estancia pueden componer el tobogán sobre el que se deslice sin impedimentos la demencia de una persona, y ese es uno de los motivos por los que estas arquitectas guipuzcoanas pusieron en marcha hace apenas año y medio, junto a una tercera socia, Celia Lana, Errotu Taldea, una empresa dedicada a paliar este problema. – Es decir, que se puede intervenir arquitectónicamente en una demencia… – Miren: Sí. Creando entornos terapéuticos personalizados que mejoran la calidad de vida de las personas que la padecen. Así que diseñamos y adaptamos los espacios que habitan estas personas para minimizar el efecto que produce esta enfermedad en sus capacidades. Aunque también trabajamos con personas mayores o con otro tipo de problemática o circunstancias, lo que nos diferencia es el conocimiento sobre las demencias.

– ¿Todo influye en la mente?

– Marijo: Todo. Y en la movilidad, claro. Pero en la mente, todo. No sólo los diseños, también aspectos sensoriales como las luces o la disposición del mobiliario.

– ¿Cómo las juntas del suelo?

– Marijo: Pueden convertirse en un abismo que algunas personas intentan sortear. Y el barullo que puede haber en el comedor de una residencia diseñado de una determinada manera, puede provocar que, por ejemplo, una persona con Alzheimer ingiera menos alimentos. – Vaya panorama. ¿Merece la pena abrir en un momento como el actual una empresa para un sector tan determinado? ¿Tanta gente hay con demencia en Gipuzkoa? – Marijo: Como el número absoluto de gente, no solo porcentual, mayor de 80 años está aumentando muchísimo, las posibilidades de padecer una demencia van paralelas. Hay muchísimos casos. Piense que, detrás de Japón, el País Vasco es la población más envejecida del mundo. Y va in crescendo… – Vale, es un buen motivo. ¿Cómo se les ocurrió?

– Miren: Llevábamos tiempo dándole vueltas. Después de quince años de experiencia como arquitectas generalistas y colaborando juntas durante años, hicimos una reflexión sobre qué es lo que nos gustaba de nuestra profesión y qué carencias veíamos en el mercado. Además, Marijo había trabajado en la Fundación Matia en temas de accesibilidad y conocía esa otra perspectiva del diseño. – Marijo: Y vimos que, no solo en la accesibilidad física, sino sobre todo en la accesibilidad cognitiva, y sobre todo en relación con las demencias, sí que se habían hecho muchísimas cosas fuera, pero que aquí no había llegado. Así que se juntaron un poquito las dos cosas y decidimos apostar por ello. – ¿Qué les distingue de un arquitecto generalista?

– Miren: El conocimiento, en el sentido de que trabajamos con todas las investigaciones que se han hecho y se hacen en torno a la demencia y, más en concreto, sobre el efecto del entorno sobre las personas que tienen algún tipo de demencia. – Así que ponen a punto sus casas para minimizar sus efectos.

– Miren: También trabajamos en el entorno de los centros asistenciales como residencias, centros de día… De la mano de, si no puede ser la persona afectada, sus familias y de las personas que les ayudan. – Marijo: Analizamos las capacidades que mantienen esas personas y cómo es su entorno y vemos cómo conectan esos aspectos para proponer mejoras en ese entorno físico que ayuden a mantener las capacidades que todavía tiene esa persona. – No será fácil vender una empresa con una idea, digamos, casi desconocida. – Miren: Quizás el principal obstáculo que hemos encontrado es el desconocimiento, incluso dentro del sector de las residencias, así que la primera barrera que tenemos que salvar es el informar sobre esto. Claro, en gente que conoce a las personas con demencia, sí que nos pasa que les explicamos lo que hacemos y enseguida se dan cuenta de que esa necesidad existe, aunque igual no le habían puesto nombre hasta ese momento. – ¿Cómo se organizan? ¿Qué hacen durante el día?

– Miren: De todo. Sólo somos tres, así que nos toca llevar adelante desde la labor comercial hasta la creación de proyectos. – Marijo: Y crear nuestra propia imagen también, no solo ya el crearte un nombre, sino tu pagina web, tus tarjetas… – Han sido profesionales autónomas y se conocen desde hace muchos años. ¿Aligera eso el miedo a la hora de asociarse? Ya se sabe que uno de los logros en los negocios es el acertar con las alianzas… – Marijo: Nos conocemos hace tanto tiempo… Y además, empezamos a colaborar juntas en proyectos yo creo que hace ya más de diez años. – Miren: Somos amigas antes que socias y, en realidad, lo que hicimos fue darle forma a unas colaboraciones que ya veníamos realizando individualmente. – ¿Encuentran apoyo en las instituciones?

– Miren: Ahora sobre todo en Afagi. – Marijo: Y en Fomento de San Sebastián. Estuvimos en el programa Ekin + (centrado en apoyar a emprendedores con proyectos innovadores), que eso también al final ha sido un gran apoyo. Hay muchos programas de creación de empresas, lo que pasa es que, una vez que se crean esas empresas, hay muchas más lagunas, muchas más cosas que tienes que saber hacer. Así que luego nos han venido bien los talleres de Adegi. – Miren: Por ejemplo, vamos a hacer uno para prepararnos a la hora de enfrentarte a un cliente. Al final, nosotras somos arquitectos y el ámbito técnico lo tenemos las dos dominado, pero claro, tienes que saber vender lo que haces. – Marijo: Aunque seas especialista en una materia novedosa, para crear una empresa necesitas saber muchas otras cosas. – No ven lo de crear una empresa e ir en solitario.

– Marijo: No sabrías por dónde empezar. Hay un montón de factores que desconoces. – Miren: En un taller nos hablaban de ‘segmentación de mercado’ y para nosotras era como ‘¿mande?’, porque somos especialistas en lo nuestro. Y eso no basta. Lo que no quita que la guerra la tengamos que hacer nosotras; porque aunque te apoyen y te guíen, las que tenemos que ir abriendo puertas, al final, somos las tres. Pero merece la pena.

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