Del ranking a la acción: el reto de construir la Gipuzkoa emprendedora del futuro

Del ranking a la acción: el reto de construir la Gipuzkoa emprendedora del futuro

La pasada semana tuve la oportunidad de participar en la mesa redonda organizada por Impact Hub con motivo de la presentación del Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto 2026, una iniciativa que propone una mirada diferente sobre la salud de los territorios y sobre las condiciones que hacen posible el emprendimiento.

La conversación fue especialmente interesante porque nos permitió ir más allá de los rankings y plantear una cuestión mucho más relevante:

¿qué necesita Gipuzkoa para seguir siendo un territorio competitivo, innovador y capaz de generar oportunidades en los próximos años?

El estudio sitúa a Gipuzkoa entre los territorios mejor posicionados del Estado, reflejando fortalezas evidentes: tejido empresarial, tradición industrial, conocimiento, capacidad de colaboración, instituciones activas y una comunidad emprendedora cada vez más conectada.

Pero precisamente ahí reside uno de los principales mensajes que quise compartir durante mi intervención.

La fortaleza actual no garantiza la competitividad futura.

Esta idea conecta directamente con la reflexión que ADEGI viene impulsando a través de la iniciativa Tomar Conciencia. Vivimos en un territorio que ha construido durante décadas una base económica y empresarial sólida, pero que al mismo tiempo afronta desafíos estructurales de enorme relevancia: la productividad, la irrupción de la inteligencia artificial, la atracción y retención de talento, el invierno demográfico, el acceso a la vivienda, la sostenibilidad o la capacidad de escalar nuevos proyectos empresariales.

La cuestión no es si Gipuzkoa está bien hoy.

La cuestión es si estamos construyendo las condiciones para que siga estándolo dentro de diez o veinte años.

Desde ADEGI defendemos que el emprendimiento de impacto no debe entenderse como una categoría separada ni como una etiqueta asociada exclusivamente a proyectos sociales o medioambientales. Debe convertirse en una nueva forma de entender la competitividad territorial.

Porque impacto y competitividad no son conceptos enfrentados.

Al contrario.

En el contexto actual, la competitividad de un territorio dependerá cada vez más de su capacidad para generar empresas viables, empleo de calidad, innovación, cohesión social, sostenibilidad, talento y capacidad de adaptación.

Por eso compartí una idea que considero especialmente relevante:

Los grandes retos de Gipuzkoa son también los grandes mercados del emprendimiento de impacto.

La mejora de la productividad abre oportunidades para nuevas soluciones basadas en datos, automatización e inteligencia artificial.

La transición ecológica genera espacios para innovar en energía, circularidad y eficiencia.

Los desafíos relacionados con el talento, la demografía o la vivienda exigen nuevas respuestas empresariales, tecnológicas y organizativas.

Y la transformación industrial demanda nuevas formas de colaboración entre startups, pymes, empresas tractoras, centros de conocimiento e instituciones.

En este sentido, uno de los aspectos más valiosos del Índice presentado por Impact Hub es su mirada sistémica. Nos recuerda que el emprendimiento no depende únicamente de las personas emprendedoras. Depende también de las relaciones, la cultura, la financiación, el conocimiento, las instituciones y la capacidad colectiva de un territorio para movilizar recursos alrededor de objetivos compartidos.

Ahora bien, medir no es suficiente.

Los indicadores tienen valor cuando ayudan a tomar decisiones.

Cuando permiten identificar prioridades.

Cuando sirven para activar colaboraciones.

Cuando se convierten en proyectos concretos.

Y es precisamente ahí donde el Foro de Emprendedores de ADEGI quiere seguir aportando valor.

No únicamente como una comunidad donde compartir experiencias, sino como un laboratorio de acción emprendedora capaz de conectar empresas, startups, talento, conocimiento, capital e instituciones alrededor de los grandes retos del territorio.

Un espacio donde pasar del diagnóstico al piloto.

Del reto a la oportunidad.

Y de la conversación a la ejecución.

Porque, en el fondo, el verdadero desafío no es tener un buen ecosistema.

El verdadero desafío es conseguir que ese ecosistema trabaje de forma coordinada sobre los problemas que definirán el futuro de Gipuzkoa.

Y ahí es donde iniciativas como Tomar Conciencia, el Foro de Emprendedores y herramientas como el Índice de Ecosistemas de Impacto pueden encontrar un punto de encuentro especialmente valioso: ayudarnos a transformar la conciencia en acción y la reflexión en proyectos empresariales capaces de generar prosperidad, competitividad e impacto para nuestro territorio.

Si tuviera que resumir mi intervención en una sola frase, sería ésta:

Gipuzkoa no necesita elegir entre competitividad e impacto. Necesita entender que el impacto bien trabajado será una de las condiciones de su competitividad futura.

 

Crónica Resumen del Txoko: Empresas Industriales y Startups: ¿Cómo colaborar de verdad?

Crónica Resumen del Txoko: Empresas Industriales y Startups: ¿Cómo colaborar de verdad?

Cuando juntas startups e industria… pasan cosas 😅

Ayer en EKINN – Fomento San Sebastián vivimos uno de esos txokos que empiezan tranquilos… y acaban convirtiéndose en una conversación de las buenas. De las de verdad. De las que mezclan experiencia, debate, alguna pulla elegante y muchas verdades incómodas sobre eso tan manoseado que llamamos “innovación abierta«.

Y es que cuando juntas en una misma mesa a startups tecnológicas, industria, corporates, inversores y gente que lleva años pegándose con clientes, financiación y escalabilidad… el debate se pone interesante rápido.

Muy rápido.

Porque aquí no se vino a hablar de unicornios ni de frases de LinkedIn.

Se habló de lo difícil que es colaborar de verdad entre startups y pymes industriales. De lo muchísimo que cuesta entenderse. De cómo muchas veces una startup corre a 200 por hora mientras la corporate necesita seis firmas, tres validaciones y un comité para mover una silla.

Y también se dijo algo que dejó bastante silencio en la sala:

Muchas colaboraciones fracasan porque nadie ha definido bien el “para qué” (Josean Erdozia – Couth Industrial)

Parece básico. Pero no lo es.

Porque muchas veces se construyen soluciones antes incluso de entender el problema. O peor todavía: se confunde tener tecnología con tener negocio. (Xabier Alvarez)

Hubo momentos muy buenos.

Especialmente cuando salió esa pregunta mágica que, según varios participantes, ahorra meses de sufrimiento:

“¿Quién decide aquí?»

Risas en la sala. Pero risas de reconocimiento colectivo.

Porque cualquier startup que haya intentado vender a una gran organización sabe perfectamente de qué estamos hablando. Empiezas hablando con innovación, luego te mandan a operaciones, después aparece compras, más tarde legal… y cuando crees que ya está, descubres que quien realmente decide es otra persona que ni siquiera estaba en la reunión. (Fernando Saenz – Savvy Data Systems).

También hubo mucho debate sobre los distintos modelos de relación entre startups e industria.

¿Comprar la startup? ¿Invertir? ¿Ser cliente primero? ¿Entrar en el capital demasiado pronto?

Y aquí aparecieron algunas reflexiones muy potentes. Porque no siempre meter dinero significa ayudar. Y no siempre entrar en una startup acaba siendo una buena idea ni para la corporate ni para el emprendedor.

De hecho, uno de los conceptos que más interés despertó fue el modelo venture client: colaborar primero como cliente real antes de convertirse en socio. Validar en mercado. Probar. Aprender juntos. Sin necesidad de casarse el primer día.

Que, bien pensado, aplica bastante a la vida en general.

Otro de los grandes temas fue el choque cultural.

La startup necesita velocidad. La industria necesita estabilidad. La startup vive en modo supervivencia. La corporate vive en modo procedimiento.

Y las dos tienen razón.

Precisamente por eso fueron tan interesantes algunos casos reales que se compartieron. Experiencias donde la colaboración funcionó porque hubo paciencia, claridad y mucha capacidad de traducir “idiomas”. Desde ejemplos ligados a Danobat o Airbus hasta modelos como el de Wimu con el FC Barcelona, donde la relación fue evolucionando con inteligencia y generando valor para ambas partes.

También se habló —y bastante— de algo que en Euskadi conocemos bien:

El riesgo de “comprar demasiado pronto” a las startups.

Tenemos industria, talento, cercanía y capacidad tecnológica. Pero precisamente esa proximidad hace que muchas startups encuentren rápido un cliente… y dejen de pensar en grande demasiado pronto.

Y ahí apareció una reflexión interesante:

¿Estamos creando startups para escalar… o startups para integrarlas rápido en estructuras ya existentes?

Pregunta incómoda. Pregunta necesaria.

Lo mejor del encuentro fue probablemente eso: la honestidad.

Ver a emprendedores reconocer errores. A corporates admitir lentitud. A industriales explicando sus límites. A startups entendiendo que innovar no es solo desarrollar tecnología. Y a todos aceptando que colaborar de verdad es mucho más complejo —y mucho más humano— de lo que parece desde fuera.

En definitiva, un txoko de los que dejan conversaciones abiertas. De los que generan conexiones. Y de los que recuerdan que el futuro industrial y emprendedor de Gipuzkoa no se va a construir desde discursos grandilocuentes… sino desde conversaciones sinceras como la de ayer en EKINN.

Cyber Surgery: Premio Adegi Nueva Empresa de Gipuzkoa 2026

Cyber Surgery: Premio Adegi Nueva Empresa de Gipuzkoa 2026

Premio otorgado a la startup de medtech Cyber Surgery

Cyber Surgery: cuando la robótica médica de vanguardia se desarrolla desde Gipuzkoa

Hay sectores donde no existe margen de error.

La cirugía de columna es uno de ellos.

En ese entorno de máxima precisión, la empresa guipuzcoana desarrolla una tecnología que está empezando a llamar la atención mucho más allá de nuestro entorno.

Es por ello que, Cyber Surgery ha recibido el Premio ADEGI a la Nueva Empresa 2026, un reconocimiento que pone en valor a compañías jóvenes con alto potencial innovador. Y, en este caso, hablamos de una startup que compite directamente en una de las ligas tecnológicas más exigentes del mundo: la robótica médica.

Alaya: precisión quirúrgica con sello propio

El corazón del proyecto es Alaya, el primer robot quirúrgico de columna desarrollado íntegramente en el Estado. Su propósito es claro: ayudar a que las intervenciones sean cada vez más seguras, precisas y eficientes para cirujanos y pacientes

Pero lo verdaderamente diferencial no es solo el robot.

Es cómo han decidido resolver un problema que parecía inevitable.

Mientras gran parte de los sistemas robóticos actuales dependen de cámaras externas para orientarse dentro del quirófano, Cyber Surgery ha desarrollado una tecnología patentada de tracking cinemático que elimina esa necesidad.

¿La consecuencia?

  • Menos complejidad en quirófano.
  • Mayor continuidad operativa.
  • Menos interferencias durante la cirugía.
  • Más precisión y control constante del instrumental.

En otras palabras: innovación profunda aplicada a resolver un problema real.

David contra Goliat

Durante la entrega del premio hubo una idea que apareció varias veces y que resume muy bien el espíritu de la empresa: la sensación de competir como un “David” frente a grandes multinacionales del sector salud.

Durante la entrega del premio hubo una idea que apareció varias veces y que resume muy bien el espíritu de la empresa: la sensación de competir como un “David” frente a grandes multinacionales del sector salud.

Y quizá ahí esté una de las claves más interesantes del proyecto.

Cyber Surgery demuestra que hoy la innovación no depende únicamente del tamaño, sino de la combinación entre talento, ambición y capacidad de ejecución. Un equipo de apenas 35 personas desarrollando tecnología médica avanzada desde Gipuzkoa y pensando desde el primer día en competir globalmente.

Tres aprendizajes que deja su trayectoria

El propio equipo compartió durante la gala algunos de los pilares que han sostenido su crecimiento. Y merece la pena detenerse en ellos porque trascienden el caso concreto de CSU.

  1. El ecosistema importa

Detrás de cada proyecto innovador suele haber una red invisible de personas e instituciones que empujan: fundadores, inversores, administraciones, centros tecnológicos, hospitales o entidades financieras.

  1. La cultura competitiva también se construye

Competir en sectores globales exige creerse capaz de hacerlo. Tener tecnología es importante. Tener mentalidad internacional, también.

  1. La resiliencia sigue siendo el factor decisivo

En ámbitos como el med-tech, donde los procesos regulatorios y clínicos son largos y complejos, la persistencia no es un valor añadido: es condición de supervivencia.

El siguiente paso: Europa y Estados Unidos

Tras iniciar sus ventas en España, la compañía afronta ahora una nueva etapa de expansión europea y prepara sus primeros acuerdos para entrar en el mercado estadounidense a finales de 2026.

Y más allá de las cifras o los mercados, hay algo especialmente valioso en esta historia.

Cyber Surgery es otro ejemplo de lo que puede ocurrir cuando universidad, tecnología, talento emprendedor, hospitales y colaboración trabajan alineados. Innovación real. De la que mejora procesos, pero también vidas.

Porque quizá el futuro de la cirugía de precisión no se esté escribiendo únicamente en otros ecosistemas de referencia en el sector.

Quizá también se esté desarrollando aquí, desde Gipuzkoa.

Nosotros estamos bastante seguros de que eso es así. Zorionak a todo el equipo Cyber Surgery!!

Os dejamos el video de la recogida del premio.

Post Resumen Txoko: El riesgo de no planificar cuando tu startup va bien

Post Resumen Txoko: El riesgo de no planificar cuando tu startup va bien

Tu empresa puede ir bien… y aún así estar en riesgo.

Lo que no planificas hoy (patrimonio, fiscalidad y sucesión) te puede explotar justo cuando más valor has creado.

En este último Txoko del Foro de Emprendedores de Adegi hablamos de algo que muchas veces se deja para más adelante… hasta que ya es demasiado tarde: la planificación fiscal, patrimonial y sucesoria de una empresa.

Porque cuando una startup o una empresa empieza a funcionar bien,o incluso cuando atraviesa momentos de incertidumbre,  la improvisación puede salir muy cara.

La sesión giró alrededor de una idea muy clara: planificar no significa pagar menos impuestos a cualquier precio. Significa tomar decisiones con criterio, anticipación y coherencia con la realidad personal y empresarial de cada emprendedor.

La diferencia entre improvisar y decidir

Uno de los mensajes más potentes de la jornada fue entender que dos empresarios pueden llegar al mismo resultado económico… pero con consecuencias patrimoniales y fiscales completamente distintas.

Ahí es donde aparece el concepto de holding como filtro estratégico.

Mientras una venta directa de participaciones impacta de forma inmediata en el IRPF y en el patrimonio personal, una estructura holding permite mantener la liquidez dentro de la sociedad y decidir después cuándo reinvertir, repartir dividendos o reorganizar el patrimonio.

No es una cuestión solo fiscal. Es, sobre todo, una cuestión de control, tiempo y capacidad de decisión.

La empresa familiar: un privilegio que hay que cuidar

Otro de los grandes focos de la sesión fue la exención de empresa familiar en el Impuesto sobre el Patrimonio.

Muchos empresarios desconocen que perder determinados requisitos —participación mínima, funciones directivas o actividad económica real— puede provocar que una estructura deje de estar exenta y genere un impacto fiscal muy relevante.

La conclusión fue clara: el crecimiento del negocio también obliga a revisar periódicamente cómo está estructurado el patrimonio empresarial y personal.

Sucesión: el problema que nadie quiere abordar

Uno de los momentos más reveladores del encuentro llegó al hablar de sucesión.

Porque muchas empresas familiares no tienen realmente un problema fiscal. Tienen un problema de falta de conversación y de anticipación.

La sesión puso ejemplos muy concretos de situaciones en las que no haber tomado pequeñas decisiones a tiempo acabó provocando costes fiscales innecesarios o bloqueos familiares.

Especial interés despertó el pacto sucesorio, una figura cada vez más utilizada en el derecho civil vasco que permite ordenar la transmisión del patrimonio en vida y evitar conflictos futuros.

No existe una fórmula universal

Quizá la idea más valiosa de toda la jornada fue precisamente esa: no hay estructuras mágicas ni recetas estándar.

Cada empresa, cada familia y cada emprendedor tienen necesidades, objetivos y preocupaciones distintas.

Por eso la planificación patrimonial no debería entenderse como un ejercicio puramente técnico, sino como una herramienta estratégica para proteger el proyecto empresarial, ganar tranquilidad y poder decidir con más libertad.

En definitiva, el Txoko nos recordó algo esencial: cuando las cosas van bien, planificar es inteligencia. Y cuando van mal, muchas veces es supervivencia.

Porque el verdadero riesgo no está en pagar impuestos.

El verdadero riesgo está en no haber pensado antes qué queremos construir, proteger y transmitir.

Agradecimiento al buen trabajo realizado por la ponente Ana Sagardoy de Caixabank en transmitir su mucho conocimiento.

 

La nueva economía ya está aquí: empleo, talento y decisiones que importan

La nueva economía ya está aquí: empleo, talento y decisiones que importan

Ayer tuve la oportunidad de moderar una mesa redonda muy especial en el marco de PLAZA Podcast-a, una iniciativa impulsada por la Diputación Foral de Gipuzkoa para abrir conversaciones necesarias sobre los retos reales de nuestro territorio.

Bajo el título “Nueva economía: empleo, talento y transformación”, nos sentamos a conversar personas que estamos viviendo estos cambios desde dentro, no desde el relato, sino desde la práctica diaria: Empresa, tecnología, formación y gestión del talento.
Participaron Iraia Ibarzabal (Multiverse Computing), Marta Calderón (Viralgen), Pili Alonso (TKNIKA) e Iñigo Ugarte (ieTeam), con la presencia institucional encabezada por la diputada general Eider Mendoza y del diputado de Promoción Económica Unai Andueza. Amén de un nutrido grupo de asistentes, profesionales con amplio conocimiento de la materia.

Menos etiquetas, más realidad

Uno de los acuerdos implícitos que teníamos al preparar la sesión —y que marcó toda la conversación— era claro:
hablar de “nueva economía” sin caer en conceptos abstractos ni futuribles lejanos.
La pregunta no era qué viene dentro de diez años, sino qué está pasando ya hoy en Gipuzkoa:
  • cómo tecnologías como la computación cuántica o las biociencias están impactando en la competitividad real de las empresas y como traccionan Gipuzkoa.
  • qué tipo de talento se está demandando de verdad,
  • y dónde están las brechas que están frenando el crecimiento.
Este enfoque fue clave desde la preparación del encuentro, donde trabajamos un formato abierto, sin guion rígido, buscando ejemplos concretos y aprendizajes transferibles.

Talento: la conversación incómoda (y necesaria)

Si hubo un hilo conductor claro, fue el talento.
No solo desde la óptica de la atracción, sino también desde la retención, la formación y la responsabilidad compartida entre empresa, sistema educativo e instituciones. La conversación puso sobre la mesa algo que muchos percibimos en nuestro día a día:
El talento no es solo una cuestión de perfiles técnicos, sino de cultura, liderazgo, propósito y capacidad de adaptación.
Desde la visión de la FP aplicada y la innovación educativa, hasta la experiencia de empresas que compiten globalmente por perfiles altamente especializados, se repitió una idea: la velocidad del cambio exige nuevas formas de colaborar.

Una economía que ya se está transformando

Lejos de discursos teóricos, la mesa sirvió para confirmar algo importante:
la “economía del futuro” no es un concepto abstracto, sino una realidad que ya está tomando forma en Gipuzkoa.
Una transformación que:
  • combina industria, tecnología y conocimiento,
  • necesita empleo de calidad y arraigo territorial,
  • y exige decisiones valientes tanto a empresas como a instituciones.
Como moderador, mi papel fue precisamente ese: conectar visiones distintas, bajar los conceptos a tierra y facilitar un diálogo útil, que sirva para pensar mejor… y decidir mejor.

Abrir conversaciones que importan

PLAZA Podcast-a es un formato cercano, pensado para escuchar y reflexionar colectivamente, y este encuentro fue un buen ejemplo de por qué son necesarias este tipo de conversaciones abiertas con la sociedad.
Desde ADEGI creemos firmemente en esto:
El futuro del empleo y del talento no se construye con slogans, sino con diálogo, colaboración y acción compartida.
Seguiremos impulsando y participando en espacios donde el foco esté en lo importante: personas, empresas y territorio.