Entrevistas Emprendedores: Eduardo Jauregui: «Al guipuzcoano le falta ese carácter bilbaíno para hacer valer su empresa»

eduardo jauregiReproducimos aquí la entrevista a Eduardo Jauregui, miembro del Foro de Emprendedores de Adegi, realizada y publicada por el Diario Vasco.

Eduardo Jauregui, Fundador de Irisbond.Dio un giro de 180º a su vida al adoptar un desarrollo tecnológico para convertirlo en negocio. Hoy aspira ya a ser líder en su sector.«Vi claro que teníamos que salir cuanto antes al mercado con un producto, aunque no fuera perfecto»

Hay momentos en la vida en los que todo puede cambiar de golpe, y a Eduardo Jáuregui uno de esos le llegó hace menos de dos años, cuando tomó la decisión de apostar todas sus cartas, las del presente y del futuro, a una idea de negocio. Él nunca había sido empresario. De hecho, llevaba varios años en puestos de responsabilidad en multinacionales, pero siempre por cuenta ajena. Hasta que un buen día esa fase terminó. Y decidió tomar otro rumbo. Hoy, a este ingeniero nacido en Donostia en 1970 aquellas cartas que puso sobre la mesa le sonríen. Su empresa entró gateando en el mercado hace sólo año y medio, pero ha cogido tal impulso que ya camina de pie y acumula reconocimientos.

Con el nombre de Irisbond, comercializa un dispositivo que permite controlar un ordenador con los ojos. Su destino inicial eran las personas afectadas por la discapacidad (ELA, paraplejía…), pero ya se ha abierto camino en el mundo industrial y en las aplicaciones médicas y científicas.

– Trabajaba para una multinacional.

¿ En qué momento salta al mundo del empresariado?

– Bueno, más bien me hacen saltar. Yo estudié ingeniería en Tecnum y trabajé en una empresa de componentes electrónicos durante doce años. Fue una experiencia fantástica en la que me fui curtiendo como profesional, viajé bastante y poco a poco fui cogiendo cada vez más responsabilidades hasta asumir el departamento de ingeniería. Pero después decido dar el salto a una multinacional que buscaba un director de I+D y que cuatro años después llevó a cabo un proceso de reestructuración en el que empezó a prescindir de mandos intermedio. Y me tocó a mí también. Así que me planté en noviembre de 2011, con 41 años y tres críos en una situación que no te esperas, porque con una carrera y una trayectoria laboral continuada te imaginas la vida como muy resuelta…

– ¿Y qué es lo primero que hace?

– Coger oxígeno y apostar por la formación para volver a tomar perspectiva. En su día había hecho un MBAmientras trabajaba y, además, a través de Adegi y diferentes formaciones, intenté contactar con empresas. Pero claro, me encontré con un panorama malo. Hablamos de los años 2011-2012; plena crisis…

– La verdad que eran años muy malos, ¿y qué le ayudó?

– Para mí fue fundamental no perder la conexión con el mundo profesional, seguir formándome, mantenerme en el circuito de contactos…Y, en ese proceso, cumplí el año y pico sin trabajar y, aunque estaba formándome y reciclándome, sentía que tenía muchas ganas de hacer cosas. Y entonces contactaron conmigo a través de la ESTE hablándome de este proyecto, de una tecnología para manejar el ordenador con los ojos, un desarrollo tecnológico que había llevado a cabo el centro Vicomtech-IK4 durante cinco años y que, en 2012, estaba terminado y requería de un promotor que le diera un modelo de negocio y que lo sacara al mercado. Y así acabé en el mundo del emprendimiento.

– Venía de un mundo muy diferente, vaya cambio…

– Sí, y después de trabajar siempre por cuenta ajena, con una cierta seguridad entre comillas de tener un sueldo a fin de mes, te metes en una nueva dimensión desconocida, pero también muy atractiva. Obviamente le di muchas vueltas. Es un tema no solo profesional, sino familiar, porque es una apuesta de familia y mi mujer en este caso ha sido clave para poder tirar para adelante.

– ¿Y qué tal? ¿Cómo le resultó gestionar una empresa?

– Bueno, obviamente la experiencia que tuve en el pasado me ayudó mucho a tener una proyección y de alguna manera a saber cómo funciona el mundo empresarial y dónde poner los esfuerzos realmente.

– ¿Y dónde hay que ponerlos?

– Yo tenía muy claro que teníamos que salir cuanto antes al mercado con un producto. Es decir, el producto tiene que testarlo el mercado, el propio usuario. Más vale algo a medias pero que salga, que no hacerlo por intentar conseguir lo perfecto… Lo perfecto es enemigo de lo bueno, esa es una máxima que yo creo que es muy útil en todo a lo largo de la vida. Decido que hay que impulsar un producto muy sencillo, es decir, lo que vendemos es una tecnología muy innovadora que permite controlar el ordenador con la mirada, pero su manejo es muy sencillo, útil y muy intuitivo. Para que sea vendible, cualquier persona del mundo tiene que poder ser capaz de controlar el ordenador conla mirada aunque no tenga ningún tipo de conocimiento informático. Y además, como teníamos claro que el objetivo era el mercado global, decidimos hacer las primeras pruebas del producto fuera de aquí, en Argentina y Venezuela.

La cara humana

«Quiero que la niña se ponga hoy las mallas rosas » . La que habla es una mujer afectada por ELA que en realidad no puede hablar, porque no le es posible articular palabras. Sentada frente a un ordenador da la orden mediante sus ojos para que una voz automática diga en voz alta lo que ella ya no puede decir. Comunicarse con su hija es algo que ha conseguido gracias al dispositivo de Irisbond «Estamos ayudando a personas que mantienen sus capacidades cognitivas pero que no pueden comunicarse, que es lo más frustrante que hay», dice Jáuregui mientras muestra el vídeo de la mujer. Se da la circunstancia de que su empresa, integrada por cuatro trabajadores y dos colaboradores, sobrepasa el ámbito estrictamente empresarial para inmiscuirse de lleno en las necesidades de las personas afectadas por la discapacidad.

– Vamos, que pese a ser una empresa la parte de ayuda social pesa…

– Cuando lanzamos la empresa teníamos muy claro que era un negocio y que debía generar beneficios, pero también teníamos claro que suponía un impacto social indudable, que generaba el compromiso moral de buscar soluciones para que cualquier persona que necesite un dispositivo para comunicarse lo pueda hacer con independencia de su condición económica. No es un equipo caro, lo estamos vendiendo por 1.800 euros, pero todavía hay gente que no puede permitírselo. Lo último que hemos hecho es reunir a la mayoría de asociaciones de ELA de España, firmar un documento conjunto y presentar en el Ministerio de Sanidad una petición oficial para que incluya dentro de la cartera de servicios comunes este tipo de dispositivos.

– Por cierto, quieren ser líderes en este tipo de tecnología ( Eye tracking), pero compiten con un gigante sueco…

– Somos los únicos en España que hacemos esto y es verdad que competimos con Suecia, pero nuestra tecnología no es peor que la de ellos y eso también tenemos que hacerlo valer. Es una cosa que nos falta a los guipuzcoanos a veces, ese carácter bilbaíno de hacernos valer, porque aquí se hacen las cosas muy bien.

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