Entrevistas Emprendedores. Iranzu Sainz de Murieta (Sinnple): «Una de las cosas que aprendí al abrir la empresa es a no tener miedo»

iranzuReproducimos aquí la entrevista a Iranzu Sainz de Murieta, miembro del Foro de Emprendedores de Adegi, realizada y publicada por el Diario Vasco

Empresarios. Iranzu Sainz de Murieta, Cofundadora de Sinnple. «Una de las cosas que aprendí al abrir la empresa es a no tener miedo» . Poner en marchaun negocio de futuro en un presente cercado por la crisis parecía una locura… Pero no se echó atrás. Pronto harán cuatro años. «¿El emprendedor nace? ¿Se hace? No lo sé. Mi caso fue por contagio. Conocía el sector y lo vi claro».

Cuenta Iranzu Sainz de Murieta que el primer sentimiento al que tuvieron que dar esquinazo al abrir su empresa fue al miedo. Al miedo al no, al de sus potenciales clientes. «Decidimos partir de que el no ya lo teníamos y mirar al frente», confiesa, y así fue como se lanzaron a ofrecer sus servicios a empresas potentes, de ésas que a priori parecen inalcanzables. Y se llevaron sorpresas. Su historia comienza hace casi cuatro años, cuando esta pamplonesa afincada en Donostia y su socio, Iñigo Benedicto, decidieron dejar atrás sus puestos de trabajo en una consultoría dedicada a la gestión de la I+ D+ i en organizaciones para dar forma y contenido a una idea empresarial de futuro que les rondaba en la cabeza. Así alumbraron Sinnple, una consultora de innovación social. «La innovación social –explica su página web– es un proceso que transforma las entidades en 100% sostenibles y 100% rentables».

– ¿Y esto significa que…?
– Que con acciones de innovación social, haciendo lo que una empresa habitualmente hace, o sea, dar un servicio o un producto concreto que va a un mercado concreto, puede mejorar su impacto social y a la vez conseguir una rentabilidad económica. El impacto social puede hacerlo contribuyendo al desarrollo de las personas o reduciendo la huella medioambiental que la entidad genera con su actividad. En el fondo es que, con lo que ya hace, además de plantearse una rentabilidad económica se replantee su impacto social. Contribuir a hacer un mundo mejor mejorando la cuenta de resultados.

– ¿Tiene que explicar a qué se dedican muchas veces?

– Muchísimas. En realidad al final es algo que tienes que probar y, de hecho, lo que nos ha pasado es que la gente que ha llevado a cabo alguna acción o algún proyecto de innovación social ha querido seguir haciendo cosas en este campo. Pero lo difícil es que den ese primer paso.

– Abrir una empresa que maneja términos aún desconocidos parece una apuesta arriesgada. Imagino que cuando anunció lo que iba a hacer habría quien le dijera que es una locura…

– Sí, que es una locura te lo dice mucha gente, pero el tema social siempreme ha motivado porque creo que se pueden hacer muchas cosas en ese área y, por otro lado, meparece que la manera de hacer cosas eficaces muchas veces es posible a través de las empresas, por los instrumentos que tienen.

– Ya. Para que el lector no se pierda, ¿me podría dar un ejemplo de una empresa conocida que haya aplicado la innovación social?

– Danone. Hicieron un producto específico para países en vías de desarrollo: una especie de yogur de bajo coste para la India, donde hacen una comida al día, con los nutrientes que una persona necesitaría en un día. Pero hay más ejemplos aquí mismo.

Salir de la pecera

Llevaba ya varios años trabajando por cuenta ajena cuando el germen del emprendizaje empezó a agitar sus propias inquietudes. Ingeniera en organización industrial, Iranzu Sainz de Murieta ( Pamplona, 1975) trabajaba en Bantec Group, una consultora especializada en la I+D+i, cuando participó en una red de ‘ business angels’ en la que trató con emprendedores. « Fue ahí realmente donde se me cayó el mito del emprendedor, en el sentido de que trabajábamos conmucha gente muy normal con ideas y proyectos que podían ser brillantes, pero también normales. Al ver esos proyectos y conocer a las personas que los lideraban pensé: no hay que ser un supermán ni una superwoman, ni necesitas una idea muy brillante para emprender, realmente lo que necesitas es que haya gente que esté dispuesta a hacer algo, que se comprometa. Yo no tengo ni idea de si el emprendedor nace o se hace, pero hay quien dice que te contagias, y yo estoy más de acuerdo con esa opción. Además, veía que una clave bastante importante del emprendizaje es el tema de la experiencia, el conocer el sector en el que estás y te vas amover… Y bueno, dándole vueltas a la idea de que se podían mejorar muchas cosas en el área social de las empresas desde el punto de vista de las personas y el medio ambiente, y que se podía hacer mejorando además su cuenta de resultados, empecé a hablar con Iñigo, que trabajaba conmigo y dirigía el área de proyectos europeos, y nos lanzamos. Lo cierto es que lo hicimos sin un plan de negocio, pero el mundo de la innovación social sonaba, venía con fuerza del mundo anglosajón y veíamos que se iba a demandar cada vez más, sobre todo por los países del norte de Europa».

– Eso le iba a preguntar, ¿en quién se miran?

– La innovación social venía sobre todo de Inglaterra y queríamos engancharla con las empresas que innovaban. Nosotros conocemos el mundo empresarial y sabemos cómo implantar procesos de innovación que ayuden a que las empresas sean más competitivas, así que lo que dijimos fue ‘ bueno, pues a esta innovación vamos a dotarle de un componente social’, y nos metimos una torta espectacular.

– ¿Y eso?

– Sobre todo porque la sensibilidad que pensamos que iba a haber no existía y tuvimos que replantear la forma de llegar a los clientes. Al final a las empresas les parece muy bien lo que les cuentas sobre una contribución social de su actividad, pero quieren resultados, que impacte en su cuenta, y un gran paso para nosotros fue el ofrecer nuestros servicios en productos sencillos, tangibles, que pudieran aplicar sin problema y les dieran resultados. Una de las cosas que para mí ha supuesto un aprendizaje mayor cuando abrimos la empresa ha sido el no tener miedo, porque el no ya lo tienes. Ir hacia adelante y lanzarnos a contactar con gente muy potente que pensábamos que nos iba a decir que no. Y hemos encontrado bastante receptividad y bastantes síes.

– Por cierto, ¿qué ha sido lo más difícil a la hora de abrir un negocio? ¿Encontrar financiación?

– No tenemos financiación externa, todo lo hemos sacado entre proyectos y un pequeño colchoncito que pusimos nosotros al principio.

– ¿Y le ha cambiado mucho la vida?

– Bastante. Lo malo de ser emprendedor, entre comillas, es que pasas de tener un sueldo a fin de mes a llegar al banco a ver si este mes has ganado algo o no. Y luego, evidentemente, cuando estás empezando empiezas de cero, haces de chica para todo y sobrevives con lo mínimo. Pero por otro lado es apasionante el poder desarrollar nuestro propio proyecto, dirigirlo y organizarnos nosotros mismos es muy satisfactorio. Vale, hemos tenido momentos en los que lo ves todo un poco más negro, pero la evolución que hemos seguido en el último año y medio es vertiginosa y de hecho acabamos de incorporar a una persona. Creemos que la innovación social es algo que irá llegando, quizá despacio, pero llegará.

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